Un dulce cumpleaños

Llega el día sábado -obviamente con los nervios que provocan estos partidos- y comienza el encuentro...

Un dulce cumpleaños

Es marzo de 2015. No soy de celebrar cumpleaños, no me gusta. Y este mes, en el que cumplo 27, mi polola me tenía preparada una fiesta sorpresa para el fin de semana -ya que caía día jueves -. Invitaría a mis amigos para celebrar como me gusta: con harta cumbia, cervezas y hablando de Colo-Colo. El problema era que ese fin de semana se jugaba el partido con la contra en el nacional. Yo, sin saberlo, le comentaba en la semana “si estos hueones nos ganan; ni una cerveza me tomaré”.

Llega el día sábado -obviamente con los nervios que provocan estos partidos- y comienza el encuentro y nos hacen el 1-0. No la queria creer, pero en la cancha estaba él: Esteban Efraín, quien llegó y se puso la 30 en la espalda, con la convicción de que este año la bajaríamos.

Ya en el segundo tiempo, Esteban logra el empate. Seguía todo igual, no había muchas ganas de celebrar. Cuando está por terminar el partido hay un centro en el área rival, cobran penal para el Colo. Eran los descuentos ya. Paredes desde los doce pasos nos da el triunfo y el mejor regalo de cumpleaños que pueda recibir. Un 1-2 dándole vuelta el partido a los amargos. En la galería grité el gol como hace mucho tiempo no lo hacía. Me tomé la camiseta con fuerzas y besé esa insignia con más ganas que nunca. Luego, obviamente, abracé y besé a mi fiel compañera de tablón, quien con ese beso sentí que me decia: “Aquí está tu mejor regalo”.

Ya terminado el partido, sin darme cuenta, todos llegamos a la casa de mi polola y bueno, comenzó la celebración que más que ser por mi cumpleaños; fue por volver a ganarle a los amargos.