Libertadores de América

La hermandad con Atlético Nacional nació a través de las barras de ambas instituciones desde hace más de quince años. Con nuestros hermanos ticos surgió por la gran comunidad que reside a lo largo de nuestro país...

Libertadores de América

Nuestra Filial siempre se ha caracterizado por ser una agrupación inclusiva y multicultural, esto porque creemos en la inclusión de los pueblos hermanos en nuestra sociedad, aunque no estemos de acuerdo con las políticas neoliberales de inmigración en nuestro país.

Sin embargo, como colocolinos, siempre hemos sido bastante sociables internacionalmente. Por ejemplo entablamos amistad con otros equipos latinoamericanos, y esta amistad ha crecido de diversas instancias y formas.

La hermandad con Atlético Nacional nació a través de las barras de ambas instituciones desde hace más de quince años. Con nuestros hermanos ticos surgió por la gran comunidad que reside a lo largo de nuestro país, además de los viajes de la GB a la hermosa patria tricolor, tanto por Copa Libertadores, Supercopa y la Sudamericana.

El miércoles recién pasado, junto a tres compañeros de la Filial, fuimos a presenciar la ansiada final de la Copa Libertadores contra Independiente del Valle, el mismo equipo que nos eliminó en la fase de grupos. Esto fue en el Arrieros Bar, lugar tradicional de los colombianos. Está ubicado en General Bulnes 86, a una cuadra de Cumming. La organización fue excelente: los hinchas de Atlético se agruparon con anticipación a la salida del metro República, desde allí caminaron juntos hacia el local. Al rato el bar estaba absolutamente repleto de hinchas expectantes a que comenzara luego el partido. Un ambiente grato y fraterno al reencuentro de compatriotas que quizás llevaban meses y/o años sin verse, y que gracias al Verde nuevamente se congregaban juntos por un sentimiento.

Al iniciar el partido, rápidamente vino el primer gol y la algarabía estalló, los abrazos y apretones de mano se extendieron entre todos los Verdolagas. Con mis compañeros también celebramos, pero también nos dimos la oportunidad de ser testigos de la locura que significa gritar un gol del Club que amas, a miles de kilómetros de distancia. Fue una sensación de emoción y también de envidia. Emoción porque se definió con ese resultado (1-0) la obtención del título anhelado, ya que su anterior logro fue hace 27 años; y envidia porque hubiera sido hermoso que la final la hubiesen jugado contra Colo-Colo. Una gran final de los equipos más populares de ambos países. Nuestro sabor amargo es debido a la ambición de volver a situarnos en el plano internacional disputando fases de avanzada.

Banderas, lienzos, cánticos y lágrimas se notaron al término de los noventa minutos, el júbilo estalló con la inmensa alegría que conllevaba el ser los actuales campeones del fútbol sudamericano.

Me emociona ver la felicidad de un pueblo hermano que se ha radicado en Chile por una mejor oportunidad de vida a través del trabajo constante y esforzado. Es por esto que ese día tuvimos la –pequeña- oportunidad de repartir los flyers de nuestras escuelas deportivas gratuitas, para que sus niños participen, ya que son absolutamente inclusivas.

Esto me lo he propuesto, el hacer más íntegros los espacios junto a los extranjeros. Porque también viví fuera del país, por lo tanto sé la importancia que significa que te den una mano sin pedir nada a cambio. Cuando me fui junto a mis padres a Suecia les brindaron casa, un sueldo, y después de un año de haber tomado lecciones de sueco: un trabajo digno.

Si a mí y a mi familia nos dieron herramientas para surgir en el extranjero, yo debo hacer lo mismo. Es una tarea que la tenía pendiente, ya que me he enfocado como misión de vida apoyar y aportar a los hermanos extranjeros con mi máxima entrega. Creo en una sociedad abierta, transversal y multicultural. Debemos derribar los muros de las patrias y unirnos como descendientes de las razas torturadas, asesinadas, menospreciadas, humilladas y explotadas por el imperialismo.