A días del Clásico

"...me olvido de la monotonía de la vida y me enfoco netamente en el futbol, lo recuerdo así desde niño. Con los años siento que cada vez se hace más fuerte las ganas de que sea domingo."

A días del Clásico

Una semana de un clásico se torna siempre especial, se vive en el ambiente un sentimiento de euforia. En mi vida siempre ha sido así, me olvido de la monotonía de la vida y me enfoco netamente en el futbol, lo recuerdo así desde niño. Con los años siento que cada vez se hace más fuerte las ganas de que sea domingo.

 Como olvidar mi primer clásico, fui con mi viejo a la galería. En esos tiempos me daba miedo ir al estadio, pero las ganas de ver a Colo-Colo y las ganas de que volviera sus tiempos de gloria fueron mucho más grande, ahí fue cuando empecé a sentir que Colo-Colo no fallaría nunca. En ese clásico nunca me voy a olvidar de Matías Fernandez; un jugador excepcional, que no le quedo nunca grande la camiseta en este tipo de partidos.  Tiro libre en el primer tiempo y Mati la clava de tiro libre, un gol que un mi vida jamás olvidaré, sabía que ese gol podía ser la piedra angular de una época llena de gloria.

Significaba que este Colo-Colo podía quedar en la historia que mi papa siempre me contaba de grande equipos.

Ese día quedará siempre marcado en mi corazón. Con el tiempo esperaba siempre ese partido, nunca con el afán de preocuparme de denigrar a los rivales, pero nervioso, porque Colo-Colo tenía que si o si salir adelante, con el tiempo te das cuenta que hay jugadores que no tienen miedo a la hora de jugar estos partidos, que tienen el empuje y el coraje para sacar todo su potencial.

 Como olvidar un partido en el monumental, cuando la contra estaba a 3 puntos sobre nosotros. En la banca estaba una persona que nunca tuvo miedo a la hora de jugar clásicos, ese partido me acuerdo haber llegado temprano al codo. Fui con toda mi familia en ese entonces, que para un clásico era raro. Recuerdo con emoción el primer gol, jugadon de Lucas Barrios que no me sorprendió, porque en ese tiempo era la tónica de Lucas. Con el pasar del tiempo con mi viejo nos poníamos nerviosos porque la U apretaba y Colo-Colo no encontraba la definición de cara al arco. Fue en el segundo tiempo cuando viví uno de esos momentos mágicos en mi vida, esos momentos que nunca se olvidan

en la vida. Lucas Barrios se tiene que ir al costado de la cancha por vómitos y mareos, le dije a mi viejo que era mas difícil ahora meter un gol, de repente veo sale rápido Mingo Salcedo, y mete un balón para Lucas que recién había entrado, Lucas adelanta la pelota para que Olarra hasta el día de hoy lo siga buscando, y llega a la entrada del área con 3 azules detrás. Mete una pelota mágica, que fue el grito de gol más estruendoso de mi vida, fue la jugada mágica, un Oscar, un Nobel, ese gol lo merecía todo, el mejor gol de la historia de la humanidad. En la tribuna toda mi familia emocionada, lloré hasta el final del partido, me había enamorado mil veces de ese gol y ese día hicimos un pacto eterno.

 Cuando se fue Lucas de Colo-Colo, hubo un vacío en mi corazón colocolino. Pero con el tiempo hubo un ídolo -para mí- que llenó ese espacio con creces. El 2009 llega un jugador ya experimentado, en ese campeonato convirtió pocos goles, el equipo venia mal. Me acuerdo en el partido con Ñublense que se grito "Tocalli ya se va", al final logramos remontar el marcador y llegábamos al clásico con un equipo disminuido en lo futbolístico. Recuerdo haber llegado tarde a ese clásico, fui con unos amigos, estaba nublado y debe ser el partido en que mas tenía dudas de lo que podía pasar, la U venía con un equipo más sólido, estaba jugando la copa y con jugadores que venían en mejor momento que los de nuestro plantel. En un tiro libre mágico empezó a escribir su historia un grande, por alguna razón que hasta el dia de hoy me pregunto, como nadie toco ese balón, pasó por lo menos entre 4 jugadores. Luego llegarían los días más tristes, día malos y se empezó a sentir con fuerza la nefasta gestión de ByN. El 2011 y 2012 acompañé al equipo a todos los partidos, obviamente ir al clásico era algo sagrado, ser parte de ese espectáculo se volvía algo que rompía con la monotonía del campeonato. Llegaba el 2012 y fui a la cancha con el corazón lleno de fe, sabía que el ambiente era muy desigual. Al salir mi mamá me decía “hijo, no se ilusione tanto”, pero Colo-Colo era como un super-heroe para mí porque siempre me salvaba y nunca me fallaba. Siempre, hasta en los momentos más oscuros le he tenido fe. La U venía en el mejor momento de su historia y Colo-Colo en ese entonces era un atado de problemas y de situaciones que nadie entendía. A la entrada

del estadio me di cuenta que las cosas habían cambiado; desde la entrada –boleto- que ya casi ni tenía la insignia de ninguna institución; a la entrada que cada año se hacía más complejo, el precio había subido de una manera exagerada, la galería visitante era cada vez mas pequeña. En ese momento éramos mucha minoría comparado con los locales. La historia de ese triste día de abril es tristísima. Solo recuerdo que ya el segundo tiempo no me aguanté ninguna lágrima, pero canté hasta el último como todos los que estábamos ahí. A la salida del estadio me di cuenta que habíamos perdido de forma macabra, y que se nos había faltado el respeto de manera increíble. Lloré de manera desconsolada, me tiré a la vereda, mi amigo me decía que teníamos que irnos, que iban a salir las madres, Él nunca se dio cuenta, pero ese día se me partió el corazón.

En playoff pudimos encontrarnos, a ese partido no pude ir. Como me hubiese gustado ir a la cancha ese día, porque sabía que al gran Esteban Efraín Paredes lo iban a echar, ByN otra vez haciendo de las suyas, no le quisieron renovar. Ese día también fue nublado y Colo-Colo tenía todo en contra. Hasta ese momento Paredes recibe un balón, fue del área y saca un disparo potente increíble, como grité ese gol, todo el barrio me escuchó ese día, mi grito y el grito de todos llegó hasta el Monumental. Ese gol fue una despedida que por muchos años pensé que sería definitiva. Al terminar el partido no pude evitar llorar,  Paredes había sido expulsado y no jugaría la vuelta, a la cual fui; pero sabía que en la cancha falta un caudillo, faltó ese tipo de jugadores que ponía algo más en ese tipo de partidos.

El sueño no terminó en ese momento. En el clausura, sentí por primera vez que en el equipo no había un jugador de estas características, en ese clásico fue el primero que tuve miedo, porque la U seguía con Sampaoli y con una línea de juego mucho más madura y trabajada que la nuestra. Ese día un jugador que siempre consideré del montón, me calló la boca y se destapó. Como olvidar ese día en arica, la barra era una locura, todos seguíamos heridos por lo que nos había hecho el archirrival durante los partidos anteriores, y en casa no podíamos quedarnos atrás, ese día teníamos que ganar como sea. Siempre le estaré agradecido a Carlitos Muñoz. Si bien, no era un jugador tan ídolo ni espectacular, tuvo los huevos para sacar un partido adelante y demostrarle a todos que tenía corazón y que no le quedaba grande ningún partido.

Después volvió Paredes, llegó la 30 y siento que siempre esta Paredes para sacar adelante estos partidos, es como un sentimiento de seguridad que siempre me acompaña con muy pocos jugadores. A los jugadores, decirle que estos partidos se juegan con el alma y el corazón. Para jugar estos partidos hay que tener empuje y coraje, hay que tener el coraje de Lucas Barrios, el orgullo de Esteban Paredes, las ganas de salir adelante de Carlitos Muñoz, y de todos los grandes que escribieron la historia de Colo-Colo, que nunca tuvieron miedo contra nada y contra nadie, para escribir así la historia de este club, el más grande de chile y del mundo.