El Básquetbol de la 19 y la satisfacción por el camino recorrido

El Básquetbol de la 19 y la satisfacción por el camino recorrido

El éxito de la Rama de Basquetbol del CSD Colo-Colo, durante los años 2014 y 2015, hizo que muchas filiales se animaran a desarrollar sus propias escuelas de basquet, a través de las cuales se difundiera en sus respectivos territorios la práctica gratuita de este maravilloso, pero aún poco masivo, deporte. Así fue como la Filial 19 de Abril - Santiago Centro puso en marcha su Escuela de Básquetbol a mediados del año 2015, iniciando sus jornadas de entrenamiento con un grupo de alumnos que no superaba las ocho personas. Desde ese momento, tal cual como lo hace un circo pobre, los filialin@s que nos encargamos de este proyecto comenzamos a asumir con la mayor de las alegrías las funciones de Directores de la Escuela, DTs, PFs, Utileros y todo lo que fuese necesario para apoyar el grupo que se formaba.

Al llegar el año 2016, la creación de la Liga Interescuelas de Basquetbol de Filiales del CSD Colo-Colo constituyó un nuevo impulso para el proyecto de nuestra Filial, del mismo modo como configuró un importante desafío, dado que enfrentar una competencia formal y permanente hizo necesario tomar las cosas con aún mayor seriedad, a objeto de tener un buen desempeño a nivel deportivo y organizativo. En este sentido, generar recursos para disponer de materiales suficientes y de calidad, conseguir un lugar estable donde entrenar, preparar e implementar rutinas de preparación física y entrenamiento técnico, coordinar la participación en la Liga, así como motivar y promover la asistencia de los jóvenes, fueron sólo algunas de las labores exigidas por un proyecto de esta naturaleza.

Como es de imagina, todo el trabajo que hemos decidido asumir voluntariamente, sin duda alguna, conlleva importantes esfuerzos y sacrificios. Sin embargo, al mismo tiempo, entrega inmensas alegrías y satisfacciones. Es así como hoy vivimos días alegres, tras haber alcanzado todos nuestros objetivos en la 1ª versión de la Liga Interescuelas de Basquetbol de Filiales del CSD Colo-Colo:

El Equipo

equipo 19

Equipo de la Filial 19 de Abril – Santiago Centro
en la Liga Interescuelas de Filiales 2016

Conformar un plantel debidamente organizado y preparado para la competencia no era una tarea fácil, pero por lo mismo fue inmensamente gratificante una vez realizada. La materia prima fueron algunos de los jóvenes que se reúnen a jugar en la Plaza Bogotá (bastión silencioso del basquetbol callejero de nuestra comuna), así como alumnos provenientes de diversos colegios de Santiago y sus alrededores.

La mayor parte de nuestros alumnos nunca había jugado en un campeonato formal, con árbitros, una mesa de control o simplemente con un público que los observara y apoyara. Por esta razón, una de nuestras principales metas como Escuela era ofrecer a nuestros alumnos la oportunidad de practicar el basquetbol como deporte estructurado técnica, táctica y reglamentariamente.

Superar algunos baches técnicos básicos, así como un par de malos hábitos propios de las ‘pichangas’ donde no se aplican reglas oficiales, fue la primera tarea a desarrollar. Un proceso en que las canas verdes que nos hicieron sacar algunos de nuestros alumnos pronto dieron paso a la satisfacción de verlos como jugadores más controlados y conscientes de sus propios movimientos. Posteriormente, debimos asignar posiciones tácticas a cada alumno, atendiendo a sus habilidades individuales y las necesidades del grupo que se estaba conformando.

Cada uno debió poner de su parte. Los entrenamientos eran largos y extenuantes, ya que siempre buscamos que se esforzaran al máximo. No siempre estuvimos de acuerdo en todo y, en más de una ocasión, se produjeron roces; algo natural en el trabajo colectivo, sobre todo con jóvenes de entre 14 y 18 años. Pese a esto, tanto los aciertos como los errores siempre fueron considerados como parte de un proceso formativo en el que todos teníamos un rol que cumplir, donde todos teníamos virtudes y defectos, y donde en definitiva todos éramos importantes dentro del grupo.

Paulatinamente, al abordar las situaciones de juego, comenzamos a darnos cuenta de que nuestros alumnos no sólo seguían planes colectivos que les exigían a cada uno asumir determinadas funciones y responsabilidades (todo un logro en los tiempos actuales), sino también que los vínculos de confianza, respeto y compañerismo que se habían formado entre ellos y nosotros, cada vez eran más fuertes y estrechos. No fue de un día para otro, pero en un momento determinado nos dimos cuenta de que ya éramos un equipo.

La Campaña

Al comenzar la Liga Interescuelas, todo el trabajo que estábamos realizando semana a semana comenzó a verse reflejado en la cancha. De tal manera, victorias ante los equipos de las filiales Independencia (34 – 24), Maipú (62 – 12) y Ñuñoa (80 – 8), ubicaron a la Escuela de Santiago Centro, en conjunto con la Filial El Bosque y el equipo de Padre Hurtado, como serios aspirantes al campeonato. Esta situación hizo que las últimas dos Fechas, en las que debíamos enfrentar rivales directos, fueran instancias decisivas y llenas de emoción.

Durante la Fecha 4, enfrentar a la Filial El Bosque era la prueba de fuego que debíamos sortear para poder llegar a disputar los primeros puestos. Este encuentro no sólo era difícil porque el rival contaba con el, hasta entonces, máximo goleador del torneo; sino también por el notable desarrollo que como equipo venían demostrando durante sus últimos partidos, en los cuales incluso llegaron a registrar el máximo de puntos anotados (111) en un partido de la Liga. Así, tal como se esperaba, el trámite de este partido fue sumamente intenso, registrando una primera mitad en la que ninguno de los dos equipos pudo sacar ventaja (terminamos igualados a 16 pts.). Sin embargo, la buena defensa exhibida por Santiago Centro permitió desequilibrar el marcador durante el tercer cuarto, configurando un trabajado triunfo 54 – 30.

La última Fecha de Liga fue un tema aparte. Para nosotros no sólo representaba el cierre de la Liga en la que habíamos participado durante meses, sino también nuestra primera ‘final’, en la que esperábamos ratificar el desempeño exhibido hasta el momento, entregar una merecida alegría a nuestros alumnos y, por sobre todo, demostrarnos a nosotros mismos como filialinos que siempre los esfuerzos realizados desinteresadamente, al final, tienen su debida recompensa.

Esta jornada se realizó un muy buen gimnasio de la comuna de El Bosque, que contaba con excelentes instalaciones y espacio para la gran cantidad de público que llegó a alentar a cada una de sus Escuelas. El primer partido, entre Ñuñoa y Maipú, se definió en el último minuto a favor de estos últimos (32 – 31); mientras que el segundo, entre El Bosque e Independencia, permitió que el equipo local se quedara con el 3er lugar del campeonato (41 – 37).

Al comenzar nuestro partido, el equipo estaba totalmente focalizado en entregar su mejor basquetbol y dar un lindo espectáculo para cerrar la primera versión de la Liga Interescuelas. Sin embargo, una recepción sorpresa organizada por nuestra propia hinchada, en la cual se cometió el error de utilizar artificios, casi provocó que el partido debiese ser cancelado. Tal situación hizo que la ansiedad de todos los participantes del evento alcanzara niveles aún más altos de los que ya presentaban, pero tras largos minutos de disculpas y negociaciones, se logró continuar con el encuentro, pudiendo jugar el partido sin nuevos inconvenientes.

Tanto Santiago Centro como Padre Hurtado llegábamos con campañas perfectas, pero su solidez táctica y gran capacidad anotadora hacían que ellos fueran vistos como favoritos. Pese a esto, el partido se veía como una instancia sumamente pareja, que sería disputada hasta el último instante. Al momento de comenzar a jugar, la pregunta a responder era la siguiente: ¿quién logrará imponerse: ellos, el equipo con mejor ofensiva del campeonato (anotando casi 65 puntos por partido… una estadística imponente para el nivel de la Liga), o nosotros, el equipo con mejor defensa (recibiendo menos de 19 puntos por partido)?

Los primeros minutos fueron tensos y estratégicos, Padre Hurtado presentó una cerrada defensa 2-2-1 que hacía muy difícil el trabajo de nuestros Pivots, razón por la cual tuvimos que conformarnos con el ataque perimetral y la búsqueda de algún claro que permitiera la penetración. Por nuestra parte, el concepto clave era la intensidad defensiva, por lo que aplicamos presión hombre a hombre en toda la cancha, buscando generar quiebres rápidos y puntos en transición.

Durante la primera mitad, el juego de ambos equipos forzaba el contacto y rápidamente comenzamos a caer en problemas de faltas, sin embargo, gracias a nuestra gran labor bajo los aros, logramos imponernos en el rubro de los rebotes, cosechando marcadores parciales de 7 – 12 y 4 – 15. El tercer cuarto, nos encontró con una clara ventaja, pero sabíamos que el rival tenía la destreza y el ímpetu necesario para meterse nuevamente en partido, así que decidimos no disminuir el ritmo de juego y mantener nuestra presión alta. Esto nos permitió obtener nuevamente un positivo 7 – 12. Ya en el cuarto final, comenzamos a generar ataques más largos y aumentamos la rotación del equipo, pero en ningún momento nuestros jugadores quisieron bajar la intensidad defensiva. El tiempo pasaba de manera particularmente lenta, hasta que comenzamos a escuchar nuevamente el canto de nuestra hinchada.

El intercambio de canastas se volvía paulatinamente menos relevante, comprendiendo que cada vez restaba menos tiempo para celebrar. Así, cuando se hoyó el pitazo final, la alegría fue total. El marcador final fue 26 – 61, dando cuenta de un margen que ni siquiera el más optimista de los nuestros pudo haber vaticinado antes de ese día. Nuestros alumnos habían ejecutado de manera sobresaliente el plan que habíamos ideado. Sin embargo, más allá de la victoria o la obtención del campeonato, la máxima emoción que en ese momento llenaba nuestros corazones, surgía del simple hecho de haber logrado formar un equipo de compañeros y amigos que comprendía que con esfuerzo y convicción siempre se puede alcanzar lo que uno se propone, incluso superando las propias expectativas.

 

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